sábado, 23 de octubre de 2010

257- El ensayo


“En el año del Cincuentenario del Conjunto de Danzas Folklóricas Armenias "Kaiané" de la Unión Cultural Armenia, invitamos a Usted/s a la ceremonia de entrega de la Carta de Bendición y Condecoración de "Surp Sahag y Surp Mesrob" otorgada por Su Santidad Karekín II, Patriarca Supremo y Catolicós de todos los Armenios, a la profesora Alicia Antreassian, directora del Conjunto desde hace más de 45 años, en reconocimiento a su amplia trayectoria artística dedicada a difundir el arte armenio a través de la danza y a honrar a sus compositores y poetas.
La ceremonia se llevará a cabo durante el oficio religioso en la Catedral San Gregorio El Iluminador, el próximo domingo 31 de octubre, a las 11 horas.”

Para Alicia Antreassian y todos los integrantes de Garodalí, con sincera admiración …

Es miércoles a las ocho de la noche. La pesada puerta del club es testigo de su llegada.

Uno a uno. Una a una. Bolso al hombro, con las zapatillas de baile y el traje negro a cuestas. Doña Rosa les abre la puerta con entusiasmo casi juvenil a pesar de superar en tres décadas los cincuenta años de fundación del Conjunto de Danzas Folklóricas Armenias Kaiané*que están por festejarse.

Son los integrantes del “Garodalí” (La Nostalgia). Son los “veteranos” que, como mínimo, cuentan, a su vez, cuatro décadas en su haber, y tienen el mérito de haber integrado el conjunto en diferentes épocas. Los compañeros y compañeras de mi “Robert” en esta aventura “sexagenaria”, cansados después de un largo día, depositan sus humanidades en la primer silla que encuentran, y comienzan a vestirse para el ensayo, mientras comparten las penas y alegrías de la semana que está quedando atrás.

Aunque si se los observa con detenimiento, se van viendo, poco a poco, como una troupe casi adolescente, como si el rito iniciático de mudar de traje los envolviera, quitando trajines y penas y rejuveneciéndolos.

Alicia, la directora, toma su lugar en el amplio salón rodeado de espejos, en el que un mural recuerda la importante celebración a través de un logotipo en el que se ven bailarines que conforman el número cincuenta, por si quedara alguna duda.

Suena la música. La profesora comienza a dar indicaciones, y los alumnos procuran responder a ellas. Pareciera que el tiempo vuelve atrás, a los años setenta, cuando Jorge bailaba en Kaiané, y yo lo acompañaba en mi calidad de novia principiante. Casi diría que el entusiasmo es mayor, así como la obediencia. De jóvenes, bailaban siguiendo la tradición familiar y como una manera de integrarse socialmente a través de una actividad artística. A veces, cuestionaban a la “profe” o se permitían el lujo de disentir entre ellos. Ahora, su danza quiere dejar testimonio de la continuidad, de generación en generación, de una institución precursora dentro de la comunidad armenia. Una comunidad que día a día crece en manifestaciones culturales pero que continúa orgullosa del primer conjunto de baile que hubo en Argentina. Orgullosa de los más de cuarenta jóvenes que conforman el conjunto principal, así como de éste, dedicado a la evocación.

Además, han descubierto que disfrutan de la música, del movimiento de sus cuerpos y del espíritu de grupo. Ya no cuestionan a su directora. Es un orgullo que ella esté al frente. También de ella se sienten orgullosos. Porque saben cuánto sabe. De danza y de coreografía. De armonía en el vestuario, de dominio de la escena. De estilos y tradiciones armenias.

La miro bailar dando el ejemplo, y no puedo menos que sonreirme recordando a la joven de la que me celaba cuando Cayian la alzaba entre sus brazos en el escenario del Astral. Al seguir la música, parece que volviéramos a entonces. Pero, pensándolo bien, lo mismo ocurre con todas las chicas y muchachos. Son casi las diez de la noche. La melodía que se ensaya es poderosa, alegre, plena de entusiasmo.

Son las once. La mesa está dispuesta. La comida en común repara fuerzas y contribuye a la camaradería. Se celebran cumpleaños, se comparten risas y bromas. Ya no hay humanidades desparramadas, las arrugas están desapareciendo y con ellas, penas, cansancios y dolores. Me pregunto en qué rincón del club deberé buscar el Retrato del Dorian Gray comunitario o la Fuente de Juvencia que seguramente están escondiéndose. Se ven absolutamente jóvenes. Felices, sonrientes.

No me cabe duda alguna. Cuando el 9 de noviembre se presenten en el Teatro El Nacional junto al conjunto madre, los integrantes del Garodalí estarán, con su ejemplo, diciendo sí a la vida.
Me pregunto qué haremos (me siento una garodalí honoraria) el año próximo cuando se apaguen los ecos de este aniversario. Deseo con todo mi corazón que los integrantes del Garodalí y su directora continuemos reuniéndonos y ensayando para mantenernos tan jóvenes y unidos como ahora, los miércoles a las doce de la noche.


Cati Cobas

* Destacamos que el Conjunto Kaiané ha recibido anteriormente bendiciones y condecoraciones análogas a las de la Prof. Antreassian, con motivo de su 50 aniversario.

2 comentarios:

Gabriel Kangal dijo...

Cati buenisimo, necesitamos una cronista para nor sevan. te llega el diario? escribinos a norsevan@gmail.com

Gabriel Kangal dijo...

muy buena la nota, necesitamos una cronista para nor sevan!! si no te llega el diario escribinos a norsevan@gmail.com